Queremos compartir con todos vosotros dos cartas que hemos recibido y nos ha encantado leer. Se trata de la carta de Oscar y Carlos Muñoz, con los cuales hemos tenido el placer de compartir muchos veranos:

La Granja Escuela El Álamo es un lugar al que todo niño quiere volver.
Romper con la rutina, poder disfrutar de unos días con animales, aprendiendo a cuidarles, y a convivir con ellos no es algo que puedas hacer todos los días. Sin embargo, lo más especial de este campamento es la magia que transmite, que pone las emociones a flor de piel.
Es increíble el cariño que se llega a coger a los compañeros y monitores en sólo 15 días. Se les llega a querer como una familia y los acabas extrañando el resto del año. Además de conocer a personas maravillosas, esta magia consigue que seas tú mismo. La tranquilidad, el buen ambiente y la confianza consiguen que hasta los niños más tímidos se suelten y formen parte de una piña.
Yo he estado en este campamento durante 7 años y he de decir, que, a día de hoy, soy como soy gracias a este campamento.

Oscar y Carlos Muñoz

También Rafael Muñoz, el padre, nos ha querido relatar su experiencia:

Cuando llegamos a la Granja Escuela El Álamo el primer año, sabíamos que dejábamos a nuestros hijos en un entorno natural en el que disfrutarían de los animales y al aire libre. Lo que no sabíamos es que a partir de ese día surgirían unos lazos afectivos que perdurarían durante años. Y es que, además del entorno, las actividades, los juegos y la diversión, lo más importante de El Álamo es su gente, esa “gran familia” que han formado entre todos (alumnos, monitores y resto del personal) y que hace que cada verano quieran repetir

Allí han aprendido a convivir y también a ser ellos mismos, sin la rutina diaria de la televisión y los móviles.

Nuestros hijos han vivido experiencias únicas y nosotros, como padres, nos hemos enamorado de “la magia de El Álamo”

Rafael Muñoz

Para este verano, esperamos que os podáis unir a la familia que cada año va creciendo y vemos crecer.